La gastronomía castellonense encierra muchos tesoros. Sus fogones elaboran platos tan ricos y variados como desconocidos. Entre ellos subrayar 7 platos o productos que se harán inolvidables en tu paladar. 

  1.  ‘Arroseja’t’
  2. ‘Suquet de peix’
  3.  Ximos
  4.  Aceite de oliva virgen milenario
  5.  Rosquilletas
  6.  ‘Figues albardaes’
  7.  Pelotas de fraile

 Castellón destaca por su pasión por los arroces, ya no sólo por las deliciosas y variadas paellas, que se pueden disfrutar en cualquier bar y chiringuito a lo largo de toda la geografía provincial, sino también el arroz al horno, el arroz a banda, el ‘arroseja’t’ o el ‘arròs amb fesols i naps’.

Su cercanía a la costa provee a los restaurantes de Castellón de un pescado y marisco de gran calidad, que los chefs usan para realizar platos tan sabrosos como el ‘suquet de peix’. Los langostinos de Vinarós también son famosos por su sabor. 

De igual manera, en las tranquilas montañas del interior de la provincia pacen las reses criadas con mimo para proveer de una carne ecológica de gran calidad. 

La tierra del norte de la provincia se convierte en una prolífica huerta que provee de las mejores verduras, en especial alcachofas, que ya atesoran una denominación de origen.

Los vinos que están apareciendo en la última década, que ya cuentan con una indicación geográfica protegida (IGP), los ricos aceites de olivos milenarios, el uso progresivo de la trufa y los dulces típicos que han pasado de generación en generación sin perder las recetas tradicionales completan una espectacular carta gastronómica que ya se está haciendo un hueco en el territorio nacional e internacional.

Dulces y licores de la gastronomía castellonense

Y para rematar la comida, después de disfrutar del fruto de los naranjos, cuya floración dan nombre a la costa Azahar, la gastronomía castellonense oferta numerosos y típicos postres como la ‘coca mal feta’, las ‘figues albardaes’ o los rollitos de anís. La coca mal feta no es un bizcocho sino es una coca dulce y jugosa que en vez de harina lleva patata y no incorpora levadura sino que la mesa crece batiendo bien los huevos.

Por su parte, les figues albardaes, que son buñuelos de higo, es un dulce muy singular y típico de la capital de La Plana que se come de forma mayoritaria en las fiestas de la Magdalena. No obstante,  en los últimos años, con la puesta en marcha de la Botiga de la Figa, se puede disfrutar de estos espectaculares buñuelos todo el año, así como también de las torrijas de horchata. Las pelotas de fraile, los rosegones y los pasteles de boniato o de cabello de ángel completan la carta de dulces cuyo sabor no podrás olvidar.

Entre los licores más apreciados se encuentra el moscatel de las Bodegas Carmelitano y cualquier comida que se precie siempre finaliza con un café quemado, conocido como carajillo

 

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